Aceamar nació en 1984 como pequeño taller de encuadernación en Vallecas, Madrid. Cuarenta años después, la nave de Pinto reúne quince operarios de tres oficios distintos bajo un mismo techo. Esta es la historia.
Un local de 80 metros cuadrados, dos prensas manuales y la intención de hacer encuadernación bien hecha para la imprenta del barrio. Tres personas a tiempo completo.
Un colaborador externo de marroquinería se incorpora al taller. Empezamos a producir estuches y carpetas para los mismos despachos que ya pedían sus agendas.
Decidimos dejar de hacer encuadernación particular (tesis sueltas, copias de proyecto fin de carrera) para centrarnos en el cliente corporativo. La calidad sube, el ritmo se ordena.
Mil metros cuadrados en polígono industrial. Mejor logística, más capacidad de producción, mejor maquinaria. El taller pasa de ocho a quince operarios.
Aceamar entra en su quinto decenio. Tres oficios consolidados, una plantilla estable y una cartera de clientes que ronda el medio centenar de cuentas corporativas.
Nave en polígono industrial de Pinto, Madrid. Tres zonas diferenciadas (encuadernación, marroquinería, restauración) que comparten almacén, oficina técnica y zona de acabados.
Nave en polígono industrial con tres zonas de producción, oficina técnica y almacén de materiales.
Plantilla estable repartida entre encuadernación (8), marroquinería (4), restauración (2) y oficina técnica (1).
Promedio de los últimos cinco años. La mitad son clientes que repiten anualmente.
Guillotinas, cosedoras, prensas, plegadoras, troqueladoras y máquinas de grabado. Algunas anteriores a la fundación del taller.
En el taller conviven operarios con cuatro décadas de experiencia y aprendices que empiezan. La transmisión del oficio entre generaciones es el activo más importante de Aceamar.
Si decimos veinte días, son veinte días. Preferimos rechazar un encargo a aceptarlo y entregarlo tarde. Un retraso en una agenda corporativa puede arruinar un evento completo del cliente.
Materiales con certificación medioambiental siempre que existen alternativas equivalentes. Curtidos sin cromo cuando es viable. Recortes y mermas se reciclan al cien por cien.
Nuestros mejores clientes vienen una vez al año. Reserve una visita y le enseñamos cómo se hace su encargo.